Resumen Ejecutivo — Sustancias químicas utilizadas en torres de enfriamiento y efectos en la salud humana
Autor: Yolanda Victoria Rojas Espinoza
Las torres de enfriamiento empleadas en centros de datos y otras infraestructuras industriales utilizan tratamientos químicos destinados a controlar la proliferación microbiológica, prevenir la corrosión metálica y evitar incrustaciones minerales. Estas sustancias están reguladas en la mayoría de jurisdicciones y su riesgo sanitario depende de la concentración, la vía de exposición y el cumplimiento de protocolos de manejo industrial (U.S. Environmental Protection Agency [EPA], 2023; World Health Organization [WHO], 2007).
1. Biocidas
Los biocidas se emplean para prevenir el crecimiento de bacterias, algas y hongos en el agua recirculada.
El hipoclorito de sodio (cloro) es un oxidante ampliamente utilizado. Puede causar irritación ocular, dérmica y respiratoria; la exposición a vapores concentrados puede generar broncoespasmo en contextos ocupacionales (EPA, 2023).
El bromo y compuestos bromados actúan como desinfectantes alternativos. Pueden producir irritación respiratoria y dérmica; algunos subproductos bromados formados en presencia de materia orgánica han sido estudiados por su potencial toxicidad en concentraciones elevadas (EPA, 2023).
El glutaraldehído, biocida no oxidante, está clasificado como irritante y sensibilizante respiratorio. Se ha documentado asma ocupacional y dermatitis de contacto en trabajadores expuestos a concentraciones elevadas (National Institute for Occupational Safety and Health [NIOSH], 2022).
El DBNPA (2,2-dibromo-3-nitrilopropionamida) es un biocida de acción rápida. Presenta toxicidad aguda moderada y puede provocar irritación cutánea y ocular; su principal preocupación ambiental es la toxicidad para organismos acuáticos (EPA, 2017).
Las isotiazolinonas, también utilizadas como biocidas, están asociadas a sensibilización cutánea y dermatitis alérgica en exposiciones repetidas (European Chemicals Agency [ECHA], 2022).
2. Inhibidores de corrosión
Los inhibidores de corrosión protegen superficies metálicas del sistema.
El benzotriazol (BTA) y el toliltriazol se emplean para proteger cobre y aleaciones. La toxicidad aguda en humanos es baja; pueden causar irritación leve en contacto directo. Se han detectado en cuerpos de agua debido a descargas industriales y presentan persistencia moderada (ECHA, 2021).
Los fosfatos se utilizan como inhibidores y agentes de control de incrustación. En humanos presentan baja toxicidad directa en concentraciones ambientales habituales; sin embargo, su liberación excesiva puede contribuir a eutrofización en ecosistemas acuáticos (WHO, 2017).
Los molibdatos tienen baja toxicidad en concentraciones operativas; exposiciones elevadas en contextos industriales extremos pueden afectar función renal (Agency for Toxic Substances and Disease Registry [ATSDR], 2020).
3. Inhibidores de incrustación y ajustadores de pH
Los fosfonatos y polímeros acrílicos se emplean para controlar depósitos minerales. Generalmente presentan baja toxicidad aguda en humanos, con riesgo limitado a irritación leve (ECHA, 2022).
El ácido sulfúrico y el ácido fosfórico, utilizados para ajuste de pH, son sustancias corrosivas. La exposición directa puede causar quemaduras químicas en piel y ojos, así como daño respiratorio en caso de inhalación de vapores concentrados (ATSDR, 2020).
4. Metales liberados por corrosión
Durante la operación pueden liberarse metales como cobre y zinc; en sistemas antiguos, trazas de plomo. La exposición crónica significativa a plomo puede generar efectos neurológicos, particularmente en población infantil; cobre y zinc en concentraciones elevadas pueden causar trastornos gastrointestinales (WHO, 2017).
5. Vías de exposición relevantes
Las principales vías de exposición son ocupacionales (mantenimiento de torres), inhalación de aerosoles en caso de fallas de eliminadores de “drift” y contacto con efluentes mal gestionados. En condiciones de cumplimiento normativo, el riesgo para población general es bajo (EPA, 2023; WHO, 2007).
Cabe precisar que el riesgo sanitario más documentado asociado a torres de enfriamiento no es químico sino biológico, relacionado con Legionella pneumophila cuando falla el control microbiológico (WHO, 2007).
Conclusión
Las sustancias químicas utilizadas en torres de enfriamiento presentan perfiles toxicológicos conocidos y regulados. En condiciones de operación adecuada, monitoreo y cumplimiento ambiental, el riesgo para la población general es bajo. Los mayores riesgos se concentran en exposición ocupacional y en escenarios de gestión deficiente. Desde una perspectiva de gobernanza ambiental, la transparencia en concentraciones, descargas y monitoreo continuo es el elemento crítico para minimizar impactos sanitarios.
Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR). (2020). Toxicological profile for sulfuric acid and related compounds.
European Chemicals Agency (ECHA). (2021). Substance information on benzotriazole.
European Chemicals Agency (ECHA). (2022). Isothiazolinones – Substance evaluation report.
National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH). (2022). Glutaraldehyde: Workplace safety and health topic.
U.S. Environmental Protection Agency (EPA). (2017). Reregistration eligibility decision for DBNPA.
U.S. Environmental Protection Agency (EPA). (2023). Cooling water intake structures and industrial water treatment guidance.
World Health Organization (WHO). (2007). Legionella and the prevention of legionellosis.
World Health Organization (WHO). (2017). Guidelines for drinking-water quality (4th ed.).
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Yolanda Victoria Rojas Espinoza
Directora y Fundadora de QNM | Investigadora y Comunicadora Social
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